EL LEGADO

EL LEGADO DE ALEJANDRO DE HUMBOLDT


Más allá del naturalista y explorador universalmente conocido por sus viajes y expediciones a diferentes regiones del planeta, Alexander von Humboldt fue un científico de primer orden avanzado a su tiempo, que puso su multidisciplinar intelecto al servicio del desarrollo científico de la humanidad.

 

Sus proyectos de exploración geográfica, enmarcados en los principios de la Ilustración, no sólo consiguieron reunir y difundir el saber sobre campos tan diversos como la geografía moderna, la climatología, la geología, la mineralogía, la astronomía, la botánica y la vulcanología, sino que pusieron en cuestión viejos conceptos sobre el orden natural establecido, abriendo nuevos horizontes al desarrollo de las ciencias naturales y sociales.

 

A partir de su monumental obra el mundo dejó de ser un ente extraño para convertirse en centro de atención de la ciencia moderna. Humboldt inauguraba de esta forma un período de confianza en el conocimiento, extensible a todos los campos del saber, cuyos hallazgos acreditados por la comunidad científica se convirtieron en acta fundacional de las relaciones entre la vieja Europa y los nuevos territorios americanos.

 

Su proyecto intercultural y transdisciplinar, como afirma Ottmar Ette, catedrático de la Universidad de Berlín, contribuyó a desarrollar una concepción diferente que se alejaba de la visión eurocéntrica, a través de un gran movimiento que él mismo llamó 'conciencia universal'.

 

 

 

Alexander von Humboldt en su biblioteca de Berlín. Eduard Hildebrandt, 1856.

 

 

Primeras contribuciones

 

Desde su etapa universitaria en Alemania, su interés científico inicial como investigador se centró en el campo del vulcanismo y el comportamiento de la flora y el paisaje en las rocas de basalto, trabajos que fueron recogidos en su primer libro “Observaciones mineralógicas sobre algunos basaltos en la cuenca del Rin”, publicado en 1790.

 

Junto a Forster, quien formó parte de la segunda expedición alrededor del mundo de James Cook, conoció un período muy intenso de descubrimientos, entre los que destacan sus estudios sobre botánica que aparecieron en su obra “Flora Fribergensis”, además de un gran número de memorias de Física y de Química, recopilados en periódicos de Francia e Inglaterra.

 

 

Trabajos en España

 

Tras pasar de Francia a España por el puerto La Junquera, Humboldt realizó desde Gerona hasta la Sierra de Guadarrama diversas observaciones que tendrían posteriormente importantes implicaciones en el campo de la investigación geográfica española.

 

Fue uno de los primeros científicos en establecer la latitud y la longitud de Madrid y de otras poblaciones españolas, entre ellas Aranjuez, con lo que hizo un aporte decisivo a los perfiles topográficos del centro del país, recopilando una gran cantidad de información geográfica sobre la sierra de Guadarrama y de la Península Ibérica, especialmente del perfil Valencia-La Coruña y Pirineos-Motril.

 

Los resultados de estas investigaciones las expuso Humboldt en dos artículos publicados, el primero en 1809, en la obra “Itinéraire descriptif de l’Espagne”, y el segundo en 1825, en la revista alemana “Hertha”.

 

 

Humboldt y Canarias

 

Influenciado por los estudios de ilustres científicos como Charles Borda, Auguste Borussonet y Leopold von Buch, Alexander von Humboldt aprovechó su estancia en Tenerife para realizar un análisis pormenorizado de Las Cañadas y del Teide.

 

El hecho que Humboldt hiciera de la medición y el inventario una parte central de su método científico, fue fundamental para que el naturalista clasificara una buena parte de las plantas que vio en la isla, así como también de las piedras, los minerales, las lavas basálticas y vítreas, llamándole especialmente la atención la piedra pómez y la obsidiana.

 

Vale hacer notar que el Teide fue el primer volcán activo que visitó Humboldt dentro de una serie de volcanes existentes en el continente europeo y americano, extrayendo importantes conclusiones acerca de su fisonomía y la antigüedad de sus rocas. En este sentido, también realizó un influyente análisis sobre el origen de las piedras basálticas sentando las bases científicas de la geología moderna que tendrían especial influencia en las tesis del geólogo James Hutton.

 

Sus postulados transdisciplinares contribuyeron a que se estableciera un cruce entre teorías de pensadores de diferentes épocas históricas y a que se superaran muchas de los conceptos de la escuela neptunista, lo que le posibilitó el nacimiento de una nueva ciencia: la vulcanología.

 

Sería difícil ponderar las observaciones científicas realizadas por Humboldt durante su estancia en Tenerife. Baste señalar, por último, la distribución geográfica que hiciera de las islas occidentales, tomando como referencia Tenerife donde estableció cinco pisos de vegetación en el Valle de La Orotava, durante el recorrido que hizo desde el mar hasta el Teide: la zona de las viñas; la zona de los laureles; la región de los madroños, laureles y pinos; y la cuarta zona y la quinta zona pobladas de retamas y gramíneas.

 

 

El cosmos americano

 

Su viaje a América, como el que realizara Cristóbal Colón casi tres siglos antes, ha sido considerado una de las grandes gestas de la era de los descubrimientos europeos.

 

Humboldt fue el primero en demostrar en su excepcional obra “Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Mundo”, la identidad de las estructuras geológicas y la unidad y armonía del mundo físico de los nuevos territorios visitados, con las diversas zonas del Cosmos.

 

El naturalista alemán abordó el estudio de la naturaleza a partir de un todo para descubrir sus leyes, desarrollando sistemas de medidas y cálculos para cada fenómeno observado. Como consecuencia de estos trabajos de medición precisa, Humboldt llegó a aportar 24 nuevas medidas de altitud de las cimas más altas de América, existiendo hasta entonces solo 6 dimensiones conocidas.

 

Sus análisis sobre la forma física del nuevo continente le llevaron a formular su teoría sobre las superficies de la totalidad de los espacios geográficos, en la que destaca su análisis comparativo de la vulcanología y el estudio de los volcanes andinos y mexicanos que se convirtieron en referencia fundamental para el avance de la geofísica.

 

La determinación del origen plutónico de la rocas eruptivas y las conexiones entre las sacudidas telúricas y las erupciones observadas por Humboldt en los Andes y México, nació como culminación de una serie de estudios y trabajos iniciados durante su ascensión al Teide, convirtiéndose en la base de los estudios más avanzados sobre el vulcanismo de su tiempo.

 

Asimismo, las observaciones realizadas por otros viajeros y científicos que le precedieron fueron de gran utilidad para que Humboldt pudiera establecer tres grandes zonas geográficas en el continente, lo que le ha valido que se le considere no solo pionero de la escuela de geografía americanista, sino también Padre de la Geografía Moderna Universal.

 

Por otra parte, sus investigaciones sobre cartografía del Nuevo Mundo, le condujeron a novedosos estudios que contribuyeron a precisar longitudes y numerosos puntos geográficos, entre ellos, los cursos medio y superior del Orinoco.

 

Humboldt dedicó muchos esfuerzos a la creación de un sistema de líneas isotermas, isobaras e isohietas contribuyendo de manera decisiva al desarrollo de la climatología y de la ciencia meteorológica en el continente americano.

 

Paralelamente, dirigió su interés al estudio de la botánica y la geografía de las plantas en el que demostró una gran organización y sistematización en los métodos aplicados. Cabe mencionar que sólo en el ámbito de la catalogación, Humboldt y Bonpland recolectaron casi la décima parte de las plantas conocidas hasta ese momento, lo que supuso un enorme enriquecimiento para la botánica mundial.

 

Tomando como base la hipótesis de la circulación de las capas oceánicas superficiales y partiendo de la teoría sobre la Corriente del Golfo, y en particular de los resultados obtenidos con el descubrimiento de la corriente fría que bordea las costas de Perú y que lleva su nombre, sus estudios se convirtieron en el punto de partida de la oceanografía moderna americana.

 

 

 

Sextante con espejo construido por Jesse Ramsden. El sextante de utilizado por Humboldt era de construcción similar a este, aunque un poco más grande y más preciso.

 

 

El período de Rusia y su obra “Cosmos”

 

Tras visitar Rusia en 1829, a los 60 años de edad, Humboldt recorrió el país pasando por Siberia hasta la frontera con China, un viaje que duró casi un año y que le sirvió de base al célebre naturalista para establecer análisis comparativos sobre los aspectos geográficos de los dos continentes que habían sido objeto de análisis en sus exploraciones científicas.

 

Además de realizar recomendaciones para que se establecieran en este territorio estaciones meteorológicas, la mayor contribución científica de Humboldt en las regiones interiores rusas fue la argumentación del "principio de continentalidad", a través de la cual determinó las temperaturas extremas que caracterizan a las regiones interiores de los continentes, como resultado de la ausencia de la influencia moderadora del océano.

 

Después de regresar de este largo viaje, Humboldt se dedicó por entero a escribir su obra cumbre “Cosmos”, dividida en cinco volúmenes, el último publicado a partir de 1860, después de su muerte, a través de la cual el científico consiguió hacer una profunda descripción física del universo, articulada en torno al criterio de la unidad en la diversidad, y sobre la base de una obra intelectualmente monumental, que es a su vez una síntesis filosófica de todos los conocimientos de su tiempo.

 

En su extensa introducción a “Cosmos”, se resumen algunos de los postulados científicos que caracterizaron la obra de uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna, del último período de la Ilustración y de la filosofía universal: “La naturaleza considerada de manera racional, es decir, sometida al proceso del pensamiento, es una unidad en la diversidad de los fenómenos; una armonía que reúne a todas las cosas creadas, no importa que tan distintas en forma y atributos sean; un gran todo animado por el aliento de la vida. El resultado más importante de una investigación racional de la naturaleza es, por tanto, el establecer la unidad y armonía de esta estupenda masa de fuerza y materia…”

 

 

 

Despedida del Cosmos, Wihelm von Kaulbach, grabado de Joseph Beckmann, 1869.

 

 

Humboldt y los derechos humanos

 

Testigo y lúcido observador del proceso de formación de las colonias hispanoamericanas, su labor como sociólogo no fue menos meritoria. Humboldt indagó y profundizó en el origen de las sociedades indígenas americanas, a partir de un análisis que abarcó los diferentes estadios y grupos étnicos de esta vasta región.

 

Las ideas de Humboldt sobre la esclavitud pueden considerarse como una de las bases que sustenta su pensamiento filosófico durante su periplo por el Nuevo Mundo. Y si bien el naturalista no examinó en profundidad las condiciones de vida de la población negra americana, se manifestó como un ferviente abolicionista al criticar la explotación y la discriminación a la que eran sometidos los esclavos en América. En su “Ensayo político sobre la isla de Cuba”, Humboldt plantea, a través de exhaustivas estadísticas, una interpretación del alcance del fenómeno de la esclavitud en la isla, llegando a proponer como alternativa la labor de los hacendados progresistas que fomentan el trabajo libre y el peonaje como alternativa.

 

Su análisis geográfico e histórico sobre el desarrollo de la población hispanoamericana, en el que acentúa el impacto de la colonización en las nuevas sociedades, asombra por la precisión de su riqueza y diversidad.

 

Dado el peso de su obra, en el campo de la etnología y la antropología, se le considera también uno de los intelectuales más influyentes de su tiempo.

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